SEIK
Era tarde, y mi despacho estaba en completo silencio. Llevaba horas trabajando sin descanso, revisando informes y ajustando los planes para las patrullas, cuando de pronto, el sonido de unas botas resonando sobre el suelo y una respiración agitada rompieron la tranquilidad, llamando mi atención al instante.
Un guerrero llamó a la puerta y abrió rápidamente pidiendo mi permiso para entrar. Le hice un gesto con la mano y se acercó corriendo a mí. El sudor le cubría la frente, y su respiraci