Damelis
Ver llegar de la escuela a mis hijos es la felicidad más grande de mi vida, con solo ver sus sonrisas se arregla todo lo horrible que ha sido este día. Mis niños corren hacia nosotros y se arrojan a nuestros brazos, como si hubiesen pasado años sin vernos y nos llenan de esos besos que alimentan el alma —¡Mamita! Estas aquí —Me dice Noelia y con todo este amor que le tengo la abrazo con fuerza, para que no se aparte de mi lado. Mi pequeñita es tan inocente que no se imagina todo lo que