Fernando.
Entro a mi oficina, camino hacia mi escritorio y pongo mi maletín a un costado, pero está felicidad que traigo por dentro, no me la cambia nadie. Pueden pasar miles de cosas, pero el amor que siento por mi esposa es más grande de lo que se alcanza a imaginar. Esta noche tiene que ser todo perfecto, tenemos días que no compartimos un momento a solas y es necesario para demostrarle, cuanto la amo.
Tomó un suspiro y enciendo el portátil para ponerme al día con todo lo relaciona