Amaneció en la cueva secreta donde pernoctaba Erick, tenía de todo en ese sitio, había un escondite secreto en donde podía monitorear su mansión, se sentó para revisar las cámaras y saber qué sucedió allá. Había pasado una hora y solo había visto a sus súbditos haciendo sus quehaceres cotidianos, ya se estaba aburriendo cuando la voz de su beta John se escuchó fuerte.
—¡No sé en donde está Erick!, Alissa, ¡ya deja de atosigarme con lo mismo!, recuerda que debes irte para trabajar en Rumania. De