La alarma de mi móvil suena, la apago para luego levantarme y dirigirme al baño. Me ducho y salgo a vestirme, me coloco una camisa de mezclilla color púrpura, vaqueros oscuros y un abrigo negro. Me calzo con mis Chelsea Boots y salgo de la habitación para desayunar algo.
Me preparo unas tostadas y huevos revueltos con tocino. Tomo zumo de naranja y salgo del apartamento. Bajo los escalones de prisa, salgo del edificio y tomo un taxi.
Las mañanas en Nueva York no eran tan soñadas como se veía