Luego de despedirme de Luciano y Sussan que vinieron a acompañarme al aeropuerto, y pasar por el detector de metales donde dejé mis valijas en la cinta; Le doy mi boleto a un hombre de traje que me permite ingresar al avión.
Me tocó el asiento cerca de la pequeña ventanilla. Le temía un poco a las alturas, por lo que me coloco los auriculares en las orejas y reproduzco una canción en mi móvil.
Estaba convencida que esto me ayudaría a sanar, perder algo tan valioso como un bebé era difícil de