La Cena entre el Caos
El día de la cena llegó sin alboroto. Eloise se sumergió en las tareas con enfoque absoluto, como si cada correo respondido y cada planilla revisada fuera una manera de ignorar el peso de lo que vendría esa noche. Augusto también parecía absorto, encerrado en su oficina, sin llamarla ni provocarla como de costumbre. El ambiente era profesional, silencioso… tenso.
Alrededor de las 2 de la tarde, la puerta de su oficina se abrió. Augusto apareció con su postura impecable y