* * * * * * * * * BAYÁ * * * * * * * * * *
La veo en la habitación de nuestro hijo, estaba con él en sus brazos, mirándolo de la misma forma en la que yo solía hacerlo.
Le susurra algo que no puedo llegar a escuchar y, al final, le sonríe; y nuestro hijo a ella también.
—Eres tan hermoso, mi pequeño Maximiliano —musita al suspirar y juntar su bello rostro al de nuestro bebé—. Te amo con mi vida…, eres mi vida —señala; y en ese momento, decido acercarme.
—Y ustedes son la mía… —expreso mientr