* * * * * * * * * BAYÁ * * * * * * * * * *
—Señor Bayá —me habla uno de mis hombres cuando estoy a punto de subir a mi auto para ir a mi casa y ver a mi esposa.
—Que sea rápido.
—Las condiciones, señor Bayá. ¿En qué condiciones quiere que esté...
—Denle lo suficiente como para que ella y su bebé puedan estar bien —señalo muy serio—. El niño, aunque no sea mi hijo —preciso porque estaba muy seguro de eso—, debe estar bien.
—Sí, señor Bayá —contesta; y después de eso termino de caminar hacia