Mundo ficciónIniciar sesiónEspero a que la mujer que me atendió hace un par de horas, deje sobre el mostrador las dos tazas de café que ordenó Patrick, para retomar la conversación que iniciamos tan pronto la muchedumbre de periodistas de fue y decidimos volver a este lugar para conversar en privado.
—¿Cómo supiste que estaba aquí?— Pregunto mientras rasgo el borde de un sobrecito de azúcar.
—No lo supe, fue una simple coincidencia&







