El avión aterriza en Caracas, a lo lejos veo a Aurelio de pie frente al auto y al resto de mis guardias; lo primero que hago al bajar del avión es llamar a Amelia, no responde, llamo al jefe de seguridad.
—Señor.
—¿Todo en orden?
—Sí, la señora paso la tarde en el centro comercial, está descansando ahora.
—Bien, ¿la acompañaron? ¿Cierto?, ¿no le quitaron el ojo de encima en ningún momento?
—No, claro que no, señor.
—Buen trabajo. —Cuelgo.
Le marco a Joaquín.
—Sergio.
—Campeón. Ya llegué, todo bi