Me he quedado sin aliento, está bellísima y huele muy rico. Juega con sus manos sobre la mesa de la sala de conferencia, me siento frente a ella. Estaba decidido a darle su espacio, pero al ver a los abogados mi corazón se cayó al suelo, para solo recuperarlo cuando los oí decir que ella estaba en la sala de juntas esperando para firmar.
—Me alegro de que hayas venido, pero eres bienvenida allá, en la junta con todos.
Sonríe de medio lado.
—Tengo abogados que se ocupan de eso, además no sé de qu