Sergio acaba de llegar del trabajo, se mueve molesto por la sala con el teléfono al oído.
—¿Pero qué necesitas para mandármelas? Necesito eso, sin eso no puedo avanzar, sé que me estás haciendo un favor, pero espero que entiendas de qué va esto.
Me acerco a él y lo saludo con un gesto, hace un gesto con la cara y se echa sobre el sofá.
—Gracias, lo espero.
Cuelga y me mira abriendo mucho los ojos.
—El trabajo, muy pesado, me baño y comemos.
Asiento, me acerco a él y me siento en su regazo, juego