Llegamos a Berlín. Sergio se ocupa de todo, a diferencia de Caracas, no hay guardaespaldas esperándolo, él se ocupa de las maletas, su auto está en el estacionamiento del aeropuerto, sube las cosas y yo miro todo alrededor con expectación, es la primera vez que salgo del país.
Abrigo más a Joaquín que no deja de mirar a todos lados como un ventilador que gira, desde que bajamos no ha dicho una palabra más. Lo subo al auto para que se vaya calentando mientras Sergio sube el resto de las maletas.