Desperté muy temprano, pero no me he movido de la cama, no quiero pasearme por su casa, por su habitación. Desperté con una mezcla de sentimientos, por un lado, me gustó estar con él, por el otro, fue como estar con dos personas diferentes: uno amable y otro rudo.
Cierro los ojos y suspiro, siento vergüenza porque me gustó mucho como me tomó en la madrugada: decidido, sin vacilación, como si fuera suya y me reclamara, mi cuerpo estaba deshecho de deseo y placer por él, nunca nadie me lo hizo así