Silvina acompañó a su madre en silencio durante toda la cena.
En su mente, había estado buscando un tema para iniciar la conversación, pero simplemente no encontraba la manera adecuada de hacerlo.
Fue la propia señora Torres quien rompió el silencio:
—El tiempo pasa volando, ¿no es así? En un abrir y cerrar de ojos, ya estás tan grande... ¡Recuerdo cuando te llevé por primera vez a casa, eras apenas así de pequeña!
Hizo un gesto con las manos, midiendo con nostalgia, y luego añadió mientras la