-Sofía.
Sofía
¡Sofía!
-¡Maldición!
Michael bajó hasta la cocina y ordenó a Nana con desesperación.
-Nana llama al doctor, Sofía no despierta y está ardiendo en fiebre.
-¿Qué, pero...? Sí señor.
Ante la mirada angustiada de Michael Nana buscó el número de su médico de cabecera y le pidió que fuera de inmediato. Mientras Michael daba vueltas en su habitación como un loco.
-¿De dónde surgió esta fiebre?
Ayer estaba todo bien.
-Señor, el médico llegará en veinte minutos, ¿la señora ha despertado