-¡Hermano!
-¡Señorita Sofía!
Corrí hacia él, no me importó que lo llevaran arrastrando, tampoco haberlo llamado hermano, aunque él no tuviera idea, eso era lo que era para mi.
-¡Hermano!
-¡Se..!
-¡Ale..! ¡Hermano!
-¿Qué..?
-¿Listos para morir?
El hombre se acercó a nosotros y nos separó, me cargó y me llevó hasta el lago, me ahogaría.
-¡Espere!
¡Hagamos un trato!
-Ja. ¿Crees que estás en posición de negociar?
-Sé que no pero, por favor!
Dejaré que haga conmigo lo que q