Mientras Michael presidía una importante junta en su empresa, Sofía acababa de despertar, eran más de las doce y no había desayunado, había llorado tanto que sus ojos estaban hinchados y rojos. Se vistió con su ropa de mucama y bajó a desayunar.
-Buenos días a todos.
Saludó a los demás empleados y se dirigió a la cocina para preparar su desayuno.
-Señora, deje que yo le prepare algo de comer.
Se ofreció Nana.
-No te preocupes Nana quiero hacerlo yo misma, hoy es un día especial para mí.
Levant