Al llegar al interior de la mansión, los hombres comenzaron a disparar, Harry no era tonto, llevaba puesto un chaleco antibalas.
Tomó uno de los brazos de uno de los guardias y lo sometió, luego lo utilizó como escudo, golpeó a otro más en el rostro y a otro lo estrelló contra la pared, patadas, golpes, le tomó un poco más de tiempo, pero en cuanto los hubo noqueado bajó al sótano. Ahí habían dos guardias más cuidando a Azura y esperándolo.
Al entrar fueron directo a él, lo golpearon y él devol