Mientras Michael se enterraba en ella, Sofía disfrutaba como unca en su vida, por fin sin contenerse y por fin sin suplicarle algo que ella deseaba desde la primera vez que se habían probado.
Estocada tras estocada sus cuerpos fueron sintiéndose agotados, entonces se separaron, la espalda firme y musculosa de Michael se extendió sobre la cama, Sofía se abrazó a él y enredó sus piernas con las suyas.
-Te amo.
Le susurró con una sonrisa en el rostro antes de quedarse profundamente dormida.
-Yo t