Los tres perros buscaron el olor de Sofía por todo el jardín, el olor era débil pero lo suficiente para seguir el rastro hasta el área boscosa, al llegar ahí observaron a la joven durmiendo en el suelo, uno de ellos gruñó fuertemente y provocó que la joven despertara asustada.
Somnolienta se frotó los ojos para comprobar que no estaba soñando y en efecto, no estaba soñando, había tres terroríficos perros frente a ella, parecía que iban a comérsela; los Mastines no habían socializado más que con