-Llamaré al niño Alan para que venga a revisarlo.
Nana se preocupó. Los moretones eran escandalosos, sobre todo en una piel blanca como la de Michael.
-No hace falta Nana... Estoy bien. Mañana iré personalmente a que me revise.
-Mmm. Está bien. Mientras le traeré alguna crema o ungüento para que se ponga ahí o amanecerá peor.
Un suspiro largo salió de la boca de Nana, justo cuando se daba la vuelta para ir por la crema para los moretones Sofía gritó asustada, con los ojos saltones como canicas