-...
Estás loco. No podemos hacer eso. No estamos solos.
-Y ¿si lo estuviéramos?
¿Lo harías? ¿Me permitirías hacértelo aquí?
-¡Pero qué dices!
No sabía que eras así.
-No lo soy. Es sólo que tú me provocas. Cuando estoy cerca de ti sólo quiero hacerte mía, donde quiera que me encuentre.
-...
Sofía estaba ruborizada, sus mejillas le ardían y sus manos comenzaban a temblar, aquellas palabras tenían muchas implicaciones, nadie nunca le había hablado así y mucho menos causado una reacción directa