Azura lo observó desde la distancia, su amplia y bien trabajada espalda, su piel suave y blanca, sus glúteos grandes y firmes que se marcaban en la tela de la toalla.
-Mmm...
Se aclaró la garganta y tragó saliva.
-Contrólate Azura, es sólo un grande hombre sexy.
Se habló a si misma.
-¿Dijiste algo?
Harry volvió ya con algo más cómodo puesto.
-No... En lo absoluto.
-Ok.
Encendió su computadora y comenzó a platicar con Azura.
-Exactamente cuánto dinero tienes disponible para invertir y cuánto esp