Después de reescribir el contrato fue donde Sofía y se lo entregó, esta lo releyó dos veces más y satisfecha firmó.
-Bien. ¿Ahora me dejas explicarte?
-¿Para qué?, de todas maneras no volverás a hacerlo, si lo haces te cortaré el pene.
(¿Qué? Mi pene... Esta mujer está loca. Pero me encanta.)
Tragó saliva y dijo.
-Descuida no pienso perder mi pene, tienes mi palabra, no te engañaré ni siquiera con el pensamiento.
-Mas vale que lo recuerdes.
Una sonrisa pícara asomó en su rostro pero e