98: El vestido, quítamelo.
Una vez dentro de la casa, Michael se detuvo frente a Sofía, acarició sus mejillas con sus manos y le preguntó algunas cosas, sólo para estar seguro de que esta sería una noche normal.
-¿Estás cansada, Sofía?
-Algo, sí.
-¿Te sientes alegre?
-Me siento feliz, profundamente feliz.
Gracias Michael. Jamás imaginé incluso después de ser comprada por tí que sería tan feliz o que me darías un regalo como este, porque es lo que esta boda significa para mí, un regalo que me demuestra tu esfuerzo po