-¿Meterme yo? En nada, tu mente está un poco cerrada y tu cuerpo bastante oxidado desde que estás en prisión.
Sonrió.
-¿A dónde vamos?
-Hacia tu libertad.
-No se le puede llamar libertad si estaré escondido y prófugo de la justicia.
-Descuida, sólo fingiremos tu muerte y te cambiaremos el nombre.
-¿Estás bromeando?
-De ninguna manera... ¿Qué crees que iba a suceder si te quedabas en prisión? Esa riña no fue sólo para que yo pudiera sacarte de ahí, tu cabeza tiene más precio que nunca ahora y er