Lila Montgomery
Siete días habían pasado. Siete días enteros que parecían meses dentro de mi pecho. Ciento sesenta y ocho horas agotadoras en las que el mundo a mi alrededor siguió siendo el mismo.
Pero yo me sentía distinta… o mejor dicho, me sentía invadida, como si un ladrón hubiera entrado en mi cuerpo sin permiso y se hubiera llevado mi tranquilidad, mi paz. Un ladrón de ojos azules, cabello dorado, sombrero de cowboy y una sonrisa maldita que se quedó pegada a mí como un tatuaje.
Taylor R