Llego al apartamento a las siete menos cuarto.
Los niños esta semana están con Diego. El apartamento está en silencio, que es el tipo de silencio que notas de manera distinta cuando vienes de una junta de cuatro horas y de una llamada de treinta segundos que dejó más cosas en el aire de las que cerró.
Pongo agua a hervir para la cena. Saco del armario lo primero que encuentro: una lata de lentejas, cebolla, zanahoria. La cena de los días donde el cuerpo no tiene opinión sobre qué comer porque l