El viernes el calor llega a los treinta y uno antes del mediodía.
Madrid en julio tiene un calor que no pide permiso. El tipo de calor que reorganiza el día en torno a sí mismo: las persianas bajadas antes de las diez, el café de la mañana antes de que el sol esté en posición de batalla, el trabajo en el estudio que empieza a las ocho para terminar antes de las dos.
Los niños al campamento el lunes.
Sofía preparó la mochila el jueves por la noche con la eficiencia de alguien que lleva toda la s