La llamada llega un martes a las once de la mañana.
Camila la descuelga sin mirar el número. Está de pie frente a los planos del ala este de Lavapiés, un lápiz en la mano, polvo de tiza en la manga izquierda.
—Buenos días. Soy Elena Fuentes, tutora de los gemelos Walker.
Camila deja el lápiz sobre la mesa.
—Dígame.
La maestra habla con la delicadeza específica de alguien que ha tenido que gestionar esta conversación muchas veces y sabe que no hay manera de hacerla fácil. Solo más o menos honest