CAPÍTULO 93: SIEMPRE SE VA
La ropa cae poco a poco en el suelo. Esta vez las caricias de Ricardo son mucho más conscientes, pasionales y románticas. Sus manos exploran cada rincón de mi cuerpo con una devoción casi reverente, dedicando tiempo a cada centímetro de mi piel. Con una suavidad exquisita, me recuesta sobre la cama, mientras nuestros labios se encuentran en un beso ardiente que parece no tener fin.
Siento el calor de su piel fundiéndose con la mía, los movimientos de sus caderas contr