CAPÍTULO 68: QUE NO SE TERMINE
La noche se hace eterna y corta al mismo tiempo. Ricardo parece insaciable y me lleva a pasar las mejores horas de plac3r de mi vida. Después de la tercera vez que me hace acabar mis piernas no paran de temblar como gelatina. La cama se ha empapado de mis fluidos y lo mejor de todo es que él me ha tratado diferente. Sigue siendo rudo y posesivo, pero siento en sus caricias algo nuevo y diferente. Incluso he olvidado por qué estaba molesta con él en primer lugar.