CAPÍTULO 24: LA FIESTA
Ricardo me guía hacia el interior del club, donde la opulencia y el lujo son abrumadores. La gente a nuestro alrededor parece salida de una revista de alta sociedad, todos vestidos con elegancia y charlando en un tono sofisticado. Y no es que todo esto me sea ajeno, alguna vez el apellido Montenegro significó algo dentro de este reducido círculo social, pero ahora no es más que un vestigio, una mancha dirían algunos, de lo que alguna vez fue.
Mientras avanzamos, noto cóm