CAPÍTULO 25: ¿CASUALIDAD?
No me muevo de ahí, quiero que me vea, que sepa que vi cómo su propio tío la humillaba por mí. Podría poner en una cuenta todas las veces que ella veía cómo Leonardo me humillaba y nunca hizo nada por mí. La satisfacción es gratificante e instantánea.
Leona pasa por mi lado y ve mi radiante sonrisa burlona por lo que le acaba de pasar.
—¿Qué estabas haciendo ahí, perr4 entrometida?
—Solo viendo cómo te ponen en tu lugar —contesto con suficiencia.
Leona no lo duda ni u