CAPÍTULO 156: TE PERTENEZCO
Me quedo como una estatua, inmóvil, incapaz de procesar del todo lo que está sucediendo. Mis emociones están enredadas entre la furia y el amor que siento por él. Ricardo me mira con ojos suplicantes y vulnerables; y aunque sus palabras me hirieron profundamente en la casa de Valverde, aquí está, mostrando una parte de sí que pocas veces me deja ver. Una parte rota, arrepentida.
A pesar de todo, verlo así me desarma.
—Yo también te amo —susurro, casi sin darme cuenta