CAPÍTULO 125: PROTECTOR
El mundo a mi alrededor se reduce a la sensación de los brazos de Ricardo rodeándome. Mi corazón late con fuerza, no tanto por la confusión del momento, sino por lo que mi interior se agita al reconocerlo. Su olor familiar, esa mezcla de su colonia y algo más que nunca he podido identificar, me envuelve, y por un instante, casi olvido el caos que nos rodea.
Pero no puedo permitirme ese lujo. No más.
Me aparto con brusquedad, empujando su pecho con ambas manos hasta que l