CAPÍTULO 118: INTERVENCIÓN
Las puertas del ascensor se cierran y la máscara que había logrado mantener durante los últimos minutos se derrumba. Las lágrimas comienzan a correr por mis mejillas, apenas puedo contener el dolor que me atraviesa el pecho. Lucía me alcanza antes de que se cierren las puertas. Con su instinto protector, me envuelve en un abrazo, sus brazos me sostienen como si fuera un frágil cristal a punto de romperse.
—¿Qué tienes, Isa? ¿Qué pasó? —pregunta con preocupación y una