Todos los invitados estaban disfrutando de la excelente velada a la vez que todos estaban pendientes de que ese sujeto regresara con la anfitriona, porque todos deseaban hablar con ella y no con el supuesto prometido que no era nadie.
Solo era un lacayo como dijo esa mujer rubia, pero la armonía del lugar desapareció cuando se escuchó un horrible grito.
Ese fue el comienzo del infierno que mando a la basura el supuesto gran y deslumbrante futuro de Miguel, quien en ese momento estaba en la cue