A la mañana siguiente Alina se despertó un poco desorientada y sola en la cama, algo que la confundió y extraño un poco, ya que él no estaba a su lado como siempre.
- ¿Guillermo? – le llamó mirando a todos lados, pero no obtuvo respuesta alguna – Guillermo – le volvió a llamar y justo en eso se abrió la puerta de la habitación.
- Oh ya despertaste – se escuchó una voz burlona y fastidiosa.
- ¿Quien? – dijo ella, pero enseguida se quedó muda al ver que frente a ella estaba Miguel.
- Ya vez, te d