A través de la ventana, Mylene pudo ver cómo las nubes blancas y esponjosas se extendían como un mar interminable debajo de ellos. La vista era impresionante.
A lo lejos, se veían pequeñas montañas y ríos serpenteantes que parecían cintas de plata en el paisaje. A medida que el avión se elevaba más y más, la vista se hacía aún más impresionante.
No pudo evitar sentir una pequeña chispa de emoción al pensar que estaba volando en un avión.
Leo la miraba con una sonrisa. Él también tenía esa misma