No paré de retorcerme sobre el duro suelo de cemento, tratando de liberar mis muñecas de las ataduras que estaban cortando mi piel de tanto forcejear, pero no había caso, al ser un cable tan grueso y anudado con tanta fuerza y crueldad lo único que hacía era que mi piel se curtiera cada vez más a cada movimiento.
“Si tan solo encontrara algo filoso” Pensé mientras buscaba algo a mi alrededor y vi una viga de hierro partida. “Podría frotar el cable contra eso” Me dije a mí misma y me arrastré h