Isabella que me maneja a velocidad, pega un grito de desesperación.
—¿¡Por qué a mí!?— llora ella, y sus ojos ven borroso, por lo que ella frena en seco y las llantos del auto rechinaron.
Ella coloca su frente en el volante y llora de manera frustrante, cuando logra calmarse un poco mira a su alrededor, cae en cuenta que está en el lago, donde Cristian le había hablado de amor.
Isabella se baja muy enojada del auto, y luego agarra una roca pequeña y la lanza muy furiosa al lago
—¡Idiota!— dij