—buenos días amada esposa mía— la saluda Cristián con dulzura, el hombre pasa lentamente la rosa blanca por el rostro de la mujer, ella sonríe, fue una noche maravillosa para los dos
—buen día, no deseo levantarme hoy— se queja ella y agarra la rosa
—creo que debes hacerlo mi amor, ya son más de las 11 AM, y recuerda que los gemelos se tienen que alimentar cariño
—no puedo creerlo— se ríe ella y voltea a mirar a la cuna, Emanuel no está
—descuida, ya lo bañe y le di de comer, le encanta much