Rubén piensa en la mejor manera de decir las cosas
—el señor Smith, me dijo que me marchara.
—¿Por qué no me llamaste?— pregunta Isabella algo enojada
—descuide que lo deje bajo vigilancia— hablo Rubén, no muy contento
—¿Él sigue con ella aún?— pregunta Isabella con cierta tristeza que se refleja en su rostro.
A Rubén se le quedaron las palabras atoradas, por lo que solo asintió con la cabeza.
Isabella pasa saliva
—llevame a casa Rubén— ordena ella, con su voz cansada.
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