MARCUS FERGUSON
Cabreado no le hacía justicia a lo que en este momento. Ésta estúpida mujer me había denigrado cuánto había podido. No sé cómo era capaz de atreverse a tratarme del modo en que lo había hecho y hasta de mirarme así con tanto asco. Hacía apenas unas horas se había acostado conmigo con todo el placer del mundo, maldita.
Llegué a casa y debí hablar con mi familia, no podía evitarlos para siempre.
Mi padre me mandó a buscar con sus empleados que estaban dispuestos a usar la fuerz