Camila sonrió al escuchar las palabras de Luca, pero detrás de esa sonrisa, había sentimientos encontrados que eran difíciles de explicar. Sabía que Luca había cambiado, podía verlo en su forma de hablar, en cómo la trataba y en cómo cuidaba a Lucía. Pero había una parte de ella que aún tenía miedo. Miedo de volver a confiar, miedo de abrir su corazón otra vez, miedo de que todo esto solo terminara en dolor como antes.
Esa noche, después de que Lucía se durmiera profundamente en su habitación,