—Luca, tu padre sigue vivo. Está siendo atendido. Pero tenemos que trasladarlo a un hospital más grande, que tenga cardiólogos especialistas.
—El hospital más cercano con especialistas en cardiología está en Palermo. Son tres horas por carretera. Con su estado crítico, no sé si aguantará ese trayecto —dijo Luca.
Reflexioné un momento. Soy médica, y sé que el tiempo lo es todo en un ataque al corazón. Cada minuto perdido puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
—Primero intentaré es