KENDRA
Abro los ojos al escuchar que llaman a mi puerta, no tengo idea de quién puede ser a esta hora, bueno, sí, alguien pasa por mi mente pero es imposible que se atreva a tanto sabiendo por todo lo que he pasado, por un segundo creo que se dará por vencido, no es así, es tanta la insistencia que termino por abrir por completo los ojos.
Reviso la hora que marca mi despertador digital, son las tres de la mañana, ¿qué mierda? Frunzo el ceño, no soy ninguna blandengue, en todo este tiempo tambi